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Existe una variedad inmensa de antenas en el mercado ya estén destinadas a transmisión, recepción, detección,… tanto de aplicación civil como militar, con características y propiedades muy dispares entre ellas. A la hora de escoger la antena que mejor se adapte a nuestro proyecto analizamos cuidadosamente todos sus parámetros como el ancho de banda, ganancia, el haz o pincel pero, a menudo, restamos importancia al análisis de la estructura que va a sostener nuestra antena o bien damos por hecho que se va a comportar como un elemento rígido que no interactúa con ella. Nada más lejos de la realidad.

Ya sea una torre de celosía, un poste fijo o un mástil telescópico, esta estructura de soporte va a transmitir oscilación, vibración y, posiblemente, reflexiones de señal si estamos trabajando en recepción. En este artículo vamos a centrarnos en los mástiles telescópicos debido a su mayor diversidad tanto en dimensiones como de aplicaciones.

Un mástil telescópico de antenas está formado por varios tubos, normalmente de sección redonda, fabricados en aluminio, en materiales compuestos o en una mezcla de ambos, de diámetros decrecientes que permiten deslizar unos dentro de otros para obtener un conjunto compacto cuando está replegado, óptimo para aplicaciones móviles, portátiles o que requieran de un mantenimiento periódico a nivel de suelo. Respecto a la actuación, los más habituales son los mástiles telescópicos neumáticos, por su sencillez, bajo coste y gran capacidad de carga aunque, cada vez más (sobre todo para aplicaciones de precisión), se están utilizando mástiles electromecánicos, que permiten un mayor control incluso desde un puesto de mando remoto.

A la hora de definir un mástil telescópico, para asegurar que el conjunto alcance las expectativas de funcionamiento, aparte de la altura del mástil en posición extendida y retraída, existen ciertos parámetros que debemos conocer tales como:

  • Peso y distribución de centros de masas de las antenas a instalar en la punta del mástil: Los mástiles telescópicos están diseñados para soportar PESO, siempre trabajando con la masa centrada en su eje. El fabricante suele expresar el dato del peso máximo soportado en su hoja de características.
  • Área de impacto al viento de las antenas instaladas en la punta del mástil y velocidad máxima de viento admisible: Los mástiles telescópicos son sensibles a los esfuerzos laterales generados por el impacto del viento sobre los equipos instalados en punta, generando flexión, oscilaciones y vibraciones. A mayor área de impacto (por ejemplo antena de parábola frente a monopolo) más acusará el mástil la acción del viento. También, a mayor velocidad máxima de viento a soportar, el esfuerzo generado será exponencial. Éste factor puede ser determinante a la hora de definir un mástil, sobre todo si hablamos de antenas de grandes dimensiones como parábolas, radomos, etc, cercanos a 1m2, 1,5m2,… En este escenario es posible que sea necesario optar por un mástil telescópico con un peso admisible en punta muy sobredimensionado (por ejemplo, una carga útil de 150 kg para una antena de 30 kg) para que sea capaz de soportar 120 Km/h de viento con un área en punta de 1,5 m2 con un grado de desviación pequeño (en torno a +/-2º). En función del viento máximo a soportar, de la altura del mástil extendido y del área de impacto al viento es posible que se requiera arriostramiento en uno o varios niveles para aumentar la estabilidad del mástil o para evitar superar su límite de flexión en condiciones extremas.

Rubén Aragonés – Director Técnico de Hispamast